domingo, 24 de agosto de 2014

Me quedo con el amor



Desde hace una temporada, a mi alrededor se debate, de manera más o menos explícita, sobre lo adecuado o no de un "azote a tiempo" para poner límites a los más pequeños.

El principal argumento en defensa de este razonamiento es contundente: "yo recibí los míos (véase azote, bofetada o similares) y me fue muy bien", y otros, directamente, se toman la libertad de plasmar su opinión  en los mofletes de hijos ajenos.

Y yo me pregunto, ¿de verdad son necesarias este tipo de conductas violentas para que el niño aprenda límites o responde más bien a una falta de control de impulsos y abuso de poder de los adultos? Yo, señoras y señores, lo tengo claro.

También fui una de esas niñas que recibió sus azotes cuando las cosas no marchaban como se suponía que tenían que ir, es más, siendo aún una niña, yo misma me ocupaba de que mi hermano pequeño aprendiera de la misma manera a diferenciar lo que esta bien de lo que no. Y seguía siendo una niña, cuando al sufrir por el dolor que otros le estaban generando con este eficaz método de control, elegí el amor para relacionarme con él.

Y sigo pensando, desde mi niña interior y la mujer adulta que soy, que ningún niño se merece un golpe de ningún tipo, bajo ninguna circunstancia. Es nuestra responsabilidad como adultos enseñar (y aprender) formas sanas de manejo emocional, con nuestro ejemplo, constancia y comprensión. No podemos exigir que un cerebro en desarrollo haga lo que nosotros como adultos desarrollados no somos capaces de hacer.

Además, ¿cuál es el menaje  que le llega al pequeño a través de esos azotes?: la justificación del uso del miedo como un arma de poder y el dominio del más débil a través de este "poder".

Yo, ante esto, elijo de nuevo el amor. Seguro que ninguno verá con buenos ojos que cuando nuestra pareja hace algo que no está bien o que no nos gusta, solucionemos el problema con un par de tortas, aunque no hagan demasiado daño. Y mucho menos, que utilicen esta técnica tan efectiva con nosotros mismos. No, claro que no, queremos una relación abierta donde haya espacio para equivocarnos, expresarnos, corregir errores y poner límites cuando sea necesario. Y, entonces si, entonces habrá sitio para el amor, mucho más sitio del que una podría imaginar. No se nos ocurriría apagar un fuego con más fuego, entonces ¿porque buscamos que conductas violentas generen algo diferente que no sea más violencia, irá, frustración o miedo?

Mi propuesta es que veamos a los niños como lo que son, pequeñas personas en desarrollo que necesitan experimentar y equivocarse, descubrir las consecuencias de sus actos para aprender. Y hagámoslo desde el amor y la comprensión, siendo conscientes que si algún día nos equivocamos asumiremos nuestra  responsabilidad y sabremos pedir perdón. No somos perfectos, pero también nosotros, personas desarrolladas y maduras, tenemos derecho a equivocarnos y rectificar.

"Sin comprensión no puede haber amor. La personalidad de cada persona está constituida por condiciones físicas, emocionales y sociales. Con la comprensión no se puede odiar a nadie, ni siquiera a las personas crueles, pero sí se les puede ayudar a transformar sus condiciones físicas, emocionales y sociales." (Thich Nhat Hanh)

Tal vez os pueda interesar un libro con técnicas y ejemplos de como conectar con la parte emocional de nuestros pequeños y promover el desarrollo de un cerebro pleno:  "El cerebro del niño. 12 estrategias revolucionarias para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo" (Algunas no tan revolucionarias, aunque si prácticas)


martes, 1 de enero de 2013

El camino de la meditación


¡De vuelta al blog después de año y medio el primer día del 2013!
No podía retrasar más el compartir mis encuentros con este arte en el que diría que soy una principiante de bajo, muy bajo nivel....



Es necesario entrenar la mente para focalizar la atención y así poder cultivar la compasión.
Cada vez hay más estudios que confirman los beneficios que tienen las prácticas contemplativas y como estas repercuten de forma positiva tanto en la persona que las práctica como en su entorno.

Desde hace un tiempo he comenzado mis andanzas por estos caminos y algo dentro de mi, me dice que es la dirección correcta. En la actualidad existen varias corrientes que aplican estas prácticas meditativas en diversos ámbitos dentro de la cultura occidental. Algunos autores de referencia en este ámbito son Kabat-Zinn, Segal, Siegel, Thich Nhat Hanh, V. Simón...

Esta práctica en Occidente se conoce con el nombre de Mindfulness, cuya traducción literal al español no existe y se traduce como Atención o Conciencia Plena.

Poco a poco iré profundizando en este tema en la medida que mi práctica lo haga.
Hoy comparto unos vídeos que explican a la perfección el sentido de la práctica de la meditación y los beneficios que estos pueden tener en la educación.







Carpe Diem y Feliz Año 2013!!!!






domingo, 20 de marzo de 2011

Del Karma y el Humor

Entre libro y libro, he hecho una parada para un poco de humor. A veces pensar demasiado acaba despertando migrañas.



El libro se tittula "Jesús me quiere" de Davird Safier. Según lo vi pensé que probablemente sería una buena forma de pasar un tiempo de desconexión. Es lo que tienen estos libros pequeños y dinámicos, en una tarde larga los ventilas y dejan, con diferencia, mejor sabor de boca que una maratón de zapping frente al televisor.

Hace unos meses leí  "Maldito Karma", también del mismo autor, y puedo decir que no recuerdo el tiempo que hacía que no me reía tanto leyendo un libro. 

En algún sitio leí que nuestras expresiones emocionales cobran más intensidad delante de otros. Por ejemplo, si estoy viendo una película de humor, es probable que me ría más alto y con más frecuencia si me encuentro acompañada que sóla, y, además, esto se potencia si las personas que me acompañan ríen también. De ahí que en las series de humor (o que pretenden serlo) hagan uso de esas risas en lata.

Pues bien, mientras leía Maldito Karma, supongo que me sentía bastante acompañada, porque era difícil contener la risa o alguna carcajada que otra. La verdad, que desde mi punto de vista, es uno de esos libros apropiados para alegrar el día, o la semana (si es que consigues dejarlo para otro día), de quien tiene la suerte de tenerlo entre sus manos. Y estoy segura que, por aquello de la asociación y relación emoción-pensamiento, ese "buen rollo" alcanzará a más personas...

Así que con estas maravillosas autoreferencias sobre David Safier, al encontrarme ayer con "Jesús me quiere", no pude evitar corresponderle y traérmelo a casa. 
Sí me ha gustado, sí me he reído mucho, y sí me ha enganchado tanto que no he podido resistir el leerlo de seguido, paralizando el resto de mi mundo. Pero para mi gusto, es un poco más flojo que el anterior.

Aunque con todo, sigue siendo uno de los libros que más me han hecho reir en los últimos tiempos. Es dinámico, irónico, divertido y si me apuras hasta puede servirte para reflexionar sobre ciertas cosas o  ayudarte a verlas desde otra perspectiva.


miércoles, 16 de marzo de 2011

emociones apasionadas

Este mes asistí a unas jornadas sobre violencia de género (programa de las VII Jornadas Sobre Violencia de Género). Personalmente me pareció que estuvieron bastante bien y mucho más asequibles que el año pasado, en lo que al área de medicina sexual se refiere para alguien como yo, ignorante total de estos asuntos médicos.

Aproveché para ampliar la biblioteca con tres libros:

Prevención de los Conflictos de Pareja (José Díaz Morfa): que hizo una ponencia fantástica con la que, a mi personalmente, consiguió tenerme absorta desde la primera a la última frase.

Los patitos feos. La resiliencia. Una infancia infeliz no determina la vida (Boris Cyrulnik):  en varias ponencias se insistió la importancia de prestar atención a los niños en situaciones de violencia. Y este libro proyecta una luz en positivo sobre esta situación.

Amores y Desamores. Procesos de vinculación y desvinculación sexuales y afectivos. (Félix López Sánchez): Y es este último por donde he comenzado. A decir verdad, empecé los tres a la vez, pero creo que me será más útil si saco el jugo de uno en uno.

El libro comienza planteando, entre otras cosas, una aclaración respecto a la diferencia e interrelación entre humor, emociones, sentimientos y afectos. Para ello, toma como base la propuesta de Damasio, (En busca de Spinoza. 2005).

Os dejo un enlace a una entrevista de E. Punset a A. Damásio:

miércoles, 2 de marzo de 2011

No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos (el zorro en "El Principito")

Ayer asistí a una conferencia sobre como hacer visible la discapacidad en el mundo (vídeo sobre discapacidad-objetivos de desarrollo del milenio)

Me hizo pensar y recordé varias sensaciones e impresiones que tuve en mis primeros contactos con la discapacidad.
Podría dividirlos en dos partes:

Por un lado a nivel personal, pues en mi familia hay varias personas con distintas discapacidades (intelectual, física...). En este sentido, aceptas a la persona como es, creces con ello y te parece que es una cualidad más, intrínseca a la persona. Es cierto que las limitaciones intelectuales de estos familiares, ya mayores cuando yo era niña, son vistas un poco más desde lejos, como personas diferentes, pero siempre entrañables.
Por otro lado, está la etapa profesional, una perspectiva completamente distinta, donde lo más visible es la discapacidad. Conocer a la persona requiere tiempo y a veces nos olvidamos de ello. Es necesario tener en cuenta que primero está la persona, la discapacidad es sólo una característica más, como su color preferido, o como el deporte que mejor se le da...
En ocasiones, soy testigo de situaciones en las que no se mira a la persona y ni siquiera se la da una oportunidad de mostrarse como es al completo. Se achaca cualquier situación o malentendido a la limitación, sin tener en cuenta que pueden existir otras causas, tal y como ocurre entre personas que no tienen ninguna discapacidad reconocida. Y a la vez es necesario tener en cuenta estas limitaciones para entender a la persona al completo.

Y con esto, quiero decir, que hay que dar a las personas el tiempo que necesitan para expresarse y relacionarse, independientemente de las limitaciones, puesto que forman parte de cada uno de nosotr@s.

Supongo que todo sería más sencillo si practicásemos un poco más el respeto y la comprensión hacia los demás. Y tal vez, si cumplimos dando ejemplo (como modelos naturales de educación que somos), cuidando nuestro lenguaje, expresiones, miradas, paciencia, etc.

Y para terminar, por aquello de aprender jugando y leer aprendiendo, os dejo un enlace que merece la pena compartir con los más pequeños: El Cazo de Lorenzo (Isabelle Carrier)



viernes, 22 de octubre de 2010

Flow o Fluidez




LLevo un tiempo leyendo e intentado poner en práctica las ideas de Martin Seligman en "La Autentica Felicidad". Desde el punto de vista de la Psicología Positiva (de la que él mismo es su máximo representante), nos plantea ciertas claves para cultivar la felicidad.

Entre otras cosas, explica como mejorar la satisfacción con el pasado, el optimismo sobre el futuro o la felicidad en el presente.

La clave que hoy nos concierne es el concepto de Flow, desarrollado por Mihalyi Csikszentmihalyi (sí sí, lleva su tiempo pronunciarlo) en "Fluir (Flow). Una psicología de la felicidad".

Seligman apunta que para encontrar la felicidad en el presente debemos experimentar gratificaciones y para ello necesitamos diferenciarlo de los placeres. Ambos son dos aspectos buenos de la vida pero se obtienen de forma diferente y sus consecuencias también lo son.

Los placeres, como disfrutar de un masaje, del chocolate o del sonido de la lluvia, nos producen emociones positivas y momentáneas, pasado un tiempo volvemos al nivel inicial de satisfacción/insatisfacción.

Las gratificaciones, en cambio, no producen estas emociones positivas en el momento, sino que es a posteriori al recordarlo o contemplarlo cuando aparecen, aprovechamos nuestras fortalezas en el proceso y permanecen durante más tiempo. Por lo que cuando practicamos aquel deporte que nos gusta, leemos aquel libro que nos absorve, participamos en alguna conversación profunda, tocamos un instrumento o creamos una pintura estamos invirtiendo en nuestro "capital psicológico".

La gratificación es posible cuando se produce la fluidez, diversos estudios apuntan a varios componentes comunes:
  • La tarea constituye un reto y exige habilidad
  • Nos concentramos
  • Existen objetivos claros
  • Obtenemos una respuesta inmediata
  • Nos implicamos profundamente y sin esfuerzo
  • Existe una sensación de control
  • Nuestro sentido del yo se desvanece
  • El tiempo se detiene
La falta de emoción y de cualquier tipo de concienca son claves en este proceso. A veces nos dedicamos unicamente a la búsqueda de placeres ya que suelen ser más rápidos de obtener y no requieren mayor esfuerzo por nuestra parte que disfrutarlos, pero a la larga puede hacernos sentirnos más vacios si no lo combinamos con las gratificaciones.
La fluidez genera gratificación, la cual a su vez disminuye la tendencia a experimentar estados depresivos.

Así que busca, observa y presta atención a aquellas actividades, momentos, o compañias que hacen que el tiempo se detenga, no exista el pensamiento y la conciencia de ti mismo se desvanezca de cara a un objetivo claro donde des rienda suelta a tus fortalezas, porque esos estados son los que llenarán nuestras arcas de la felicidad.

miércoles, 20 de octubre de 2010

PSICOSOMATICA

Inauguro este nuevo blog tocando un tema que me parece bastante significativo cuando hablamos de salud.

Tengo mis dudas ante si es correcto diferenciar entre los distintos tipos de enfermedades y caer en el dualismo mente-cuerpo. Supongo que a nivel práctico tal vez sea más manejable, aunque creo que, en ocasiones, es esta rigidez lo que lo dificulta, generando lo que se denominan enfermedades picosomáticas.

El canal que une mente-cuerpo es algo tan abstracto y difuso que a veces creo que apunta a los límites de la comprensión humana. Cuerpo y mente son, a mi parecer dos puntos de vista de una misma cosa.
Procuro no olvidar que todas las señales que recibimos de nuestro interior, ya sean mentales o físicas, son importantes y hay que darlas tanto valor a unas como a otras.

Yo suelo intentar seguir esta senda, pero a veces (como ahora), me despisto, y me pierdo en una espiral de emociones, síntomas, pensamientos y conductas que me recuerdan al final lo que ya sabía: ambos forman parte del mismo barco y si hace aguas, no importa donde esté la fuga, el barco encalla o se hunde.

Así que yo por mi parte, cuando recupere fuerzas, retomaré mis hábitos intentando no despistarme demasiado, ya que siempre que presto la suficiente atención siento y sé que cuando cuido mi mente cuido mi cuerpo, y viceversa.

“Todas nuestras emociones se inscriben al nivel del cuerpo”. (Boris Cyrulnik)

Libros sobre el tema, yo sólo me he leído el último, así que queda trabajo por delante.:


"Como comprender las enfermedades psicosomáticas" (Gilbert Tordjman)

"La mente dividida" (Jhon E. Sarno)

"El amor que nos cura" (Boris Cyrulnik)

"La enfermedad como camino" (Thorwald Dethlefsen / Rüdiger Dahlke)